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PONENCIA DE ERNESTO MURRO EN EL SEMINARIO

"La Voz de los Trabajadores en las Inversiones de los Fondos de Pensiones"

Buenos Aires - 8/8/2001

Nota: La ponencia se apoyó en diapositivas que se pasaron durante la intervención

"Cuando se nos hizo la invitación, fue un tema que, conviene decirlo, pensamos mucho. Carlos lo sabe que lo pensamos mucho porque los trabajadores en el Uruguay, y en particular la Representación de los Trabajadores en el Instituto de Seguridad Social Uruguayo, hemos tratado en estos últimos 9 años de desarrollar la lucha con aciertos y errores importantes. Hemos tenido importantes aciertos, como también hemos tenido —y creo que más— importantes errores y varias derrotas.

Y proponernos en este momento seguir creyendo que es necesario una segunda reforma en América Latina en la Seguridad Social. Nos parece un desafío no solamente necesario sino también imprescindible para el conjunto de los trabajadores y para la sociedad. Así que yo agradezco muy especialmente esta invitación en nombre de ese colectivo, que es la Representación de los Trabajadores en el Banco de Previsión Social en Uruguay, y vamos a tratar de empezar a conversar un poco esta noche.

En primer lugar, nos parece importante analizar desde una perspectiva de los trabajadores y de la mayoría excluida de una sociedad, cómo se debe pensar la Seguridad Social sea cual fuere el tema que analicemos: las jubilaciones, las pensiones, las inversiones —cuando haya cosas que invertir —, la participación de los trabajadores en la dirección, la administración de la Seguridad Social —algo que a veces que no nos gusta discutir porque creemos que es cosa de los empresarios—, la profesionalización, cómo debemos ser capaces de competir en igualdad con los que piensan distinto que nosotros y con los que nos imponen las reformas, Cómo debemos ser capaces de relacionarnos con las instituciones de la Seguridad Social en el país y en el mundo y no encerrarnos en nuestras propias sedes o en nuestras propias fuentes sin abrirnos a considerar otras ideas para las cuales debemos prepararnos para discutir de igual a igual, no solamente en diagnóstico, sino también en propuestas. Y esto nos parece que es un desafío importante.

Y cuando escuchábamos hoy temprano la exposición de nuestro amigo de los Estados Unidos, lo que creo que a muchos nos surgía acá en esta sala eran las tremendas diferencias que existen y que surgen de nuestra realidad Latinoamericana, de nuestra realidad en Argentina, en Uruguay o en cualquier otro país. Y nosotros queremos partir un poco de eso, recordar algunas cifras de esa realidad que tenemos acá en América Latina, que yo creo que es de donde se debe partir para formularse cualquier sistema, sea de Seguridad Social, de salud o de cualquier cosa que se vaya a hacer en un país: partir de la realidad que tenemos. Y esos números que ustedes están viendo, que son números a los cuales ha llegado un reciente estudio de la OIT, nos demuestran la crudeza de la realidad que estamos viviendo y sufriendo en nuestros países.

Estamos midiendo los excluidos por cientos de millones, y éste es el primer problema que tiene América Latina: la exclusión, la pobreza, el crecimiento del informalismo. Y estos sistemas que nos han impuesto en América Latina son absolutamente contradictorios con el informalismo. Quizás estos sistemas serían menos malos en los países desarrollados —que es justamente donde no los quieren. Por algo las AFP o las AFAP uruguayas o las AFJP argentinas no han entrado ni en España, ni en Francia, ni en Alemania. En otras palabras, nos las impusieron justamente a los latinoamericanos.

Al mismo tiempo viene creciendo tremendamente esa situación que vemos en el cuadro, donde los grandes ofertantes de empleos formales empiezan a decrecer o a desaparecer y crece brutalmente el empleo informal, y además en una proyección donde todos los estudios indican que el informalismo va a seguir creciendo —el trabajo "en negro", el trabajo temporario, el trabajo zafral, el trabajo no registrado, el trabajo por cuenta propia o autónomo. Y eso es absolutamente contradictorio con este sistema que solamente nos va a dar algo de jubilación o de pensión si estamos registrados y aportando en forma permanente con buenos sueldos y con trabajo estable. Esta contradicción fundamental es la que hace a estos sistemas, creemos nosotros, inviables. No quiere decir que debamos volver a lo viejo, después veremos un poco cómo nos acercamos a esto.

¿Cuál es la receta que nos dieron en América Latina? Se podrá llamar la receta chilena, o la argentina, o la uruguaya o la del Banco Mundial. Pero esto también es objetivamente cierto: el Banco Mundial ha impulsado 70 créditos en 36 países para financiar reformas previsionales con su esquema de privatización.

No es una casualidad. ¿Cuáles son las principales críticas que hacen la OIT, la Organización Internacional del Trabajo, el único organismo tripartito de las Naciones Unidas y la más importante Asociación Internacional de Seguridad Social que es la AISS? Dicen cosas como éstas, por ejemplo: que esta propuesta de privatización que ha impulsado e impuesto el Banco Mundial y otros organismos en nuestros países no se preocupa lo suficiente por formular medidas de reforma coherentes dentro del sistema y de alguna manera exacerba la crisis en los sistemas vigentes; que pasa por alto la incertidumbre acerca de los futuros niveles de pensión; que hace caso omiso de imposición de riesgos de vida tales como la pobreza.

Estas críticas que hacen los expertos del mundo en Seguridad Social a estos sistemas que nos han impuesto en América Latina refuerzan la necesidad que tenemos los trabajadores de analizar esto, de no escondernos de esta realidad y de ver cómo podemos promover los cambios. ¿Esta realidad la han impuesto en todo el mundo? Ésa fue otra de las cosas que nos dijeron, que esto era el camino del mundo, que el mundo iba hacia ese lado.

Allí tenemos un extracto de dos informes de la Unión Europea donde están representados los gobiernos de los 15 países de Europa más importantes de todo signo político. Llegan a esas conclusiones: la importancia de los sistemas públicos solidarios, la escasa perspectiva que tienen los sistemas privados de capitalización individual, lo cual no quiere decir que no deban existir. Otra cosa es cómo deben existir, qué parte deben de cumplir. Pero lo fundamental —y lo vamos a ver ahora en el cuadro siguiente—, en el caso de la Unión Europea, es el sistema público. Fíjense ustedes que casi el 89% proviene del sistema público. Luego aparece un 7% en un segundo nivel que serían los Fondos de Pensión.

Vamos a ver incluso más adelante cómo son esos fondos de pensión: absolutamente diferentes a nuestras AFAP, a nuestras AFJP, a nuestras AFP o a las AFORES de México. Y luego aparece un tercer nivel, que son los seguros individuales de muy escasa incidencia.

Allí tenemos cómo funcionan —para no meterme en Estados Unidos, que ya tuvimos una larga exposición— la mayoría de los regímenes de fondos de pensión, de fondos complementarios en Europa. Esto está todo sacado del Libro Verde, un documento hecho también por la Comunidad Europea sobre los fondos complementarios. Ustedes van a ver allí que aparece, en general, una escasa incidencia que promedia al final ese 11% solamente de complementariedad, pero esos sistemas complementarios en muchos países son voluntarios, en la mayoría de los lugares son coadministrados entre los trabajadores y las empresas, y en algunos casos incluso son estatales. O sea, una realidad absolutamente diferente a la que vivimos en nuestra América Latina.

Vamos a ver incluso ahora cómo están funcionando en este tema que nos compete hoy, que es el tema de las inversiones. Vamos a ver allí incluso fondos muy importantes en países como los Países Bajos (Holanda) y el Reino Unido, con altísimos porcentajes sobre el PBI de capital acumulado pero donde también hay una apuesta importante que vamos a ver ahora. Allí están sumados los dos niveles o sea, lo que son los fondos complementarios, en general bipartitos o estatales, y lo que ellos llaman "el tercer nivel", que son los seguros individuales que, en el caso de Europa, también son bastante residuales.

Vamos a ver ahora en las gráficas siguientes las inversiones de esos fondos. Y vamos a ver que allí también hay un porcentaje importante, del orden del 50 ó 70% en inversiones de renta fija. O sea, tratando de que esas inversiones tengan cierta seguridad en el retorno. Esto también lo indica de alguna manera esa experiencia europea, que tiene bastantes años en fondos de pensión complementarios. Repito: recordemos que esto, en el promedio europeo, está llegando al 11% solamente de lo que es el monto de jubilación que recibe cada trabajador europeo y que el 89% lo está recibiendo del sistema público. Han tenido algunos avances en los últimos años pero las grandes cifras se mantienen.

Ésta es la situación de Brasil, un país muy cercano a nosotros, donde también los fondos complementarios bipartitos tienen un desarrollo bastante importante, aunque solamente llegan a un porcentaje muy bajo de la población. También allí se ve cómo están invertidos esos fondos complementarios en Brasil. En Brasil el sistema es fundamentalmente público. Además el actual gobierno de Fernando Henrique Cardoso, simplemente por razones del alto costo de transición, ha descartado un sistema de privatización tipo latinoamericano.

O sea, hicieron lo que no se hizo en muchos países de América Latina —mejor dicho, lo que no se hizo en ninguno, que es estudiar previamente cuál iba a ser el costo de transición de privatizar la Seguridad Social. En Brasil el gobierno actual decidió no hacerlo. Brasil tiene un sistema fundamentalmente público y éste es el papel que tienen los fondos complementarios, varios de los cuales son bipartitos, financiados con un sistema similar al de Estados Unidos, o sea, de financiación en general patronal o mayoritariamente con aportes de las empresas.

Éstas son algunas cosas que nos dijeron que iban a pasar con estos sistemas en América Latina: Nos decían que iban a pasar cosas buenas. Ya en lo que decía Atanasof se veía que muchas cosas que se dijo que iban a pasar no pasaron. Veamos incluso qué pasó, si los objetivos que nos dijeron que iban a cumplir estas AFJP, AFAP, AFP, AFORES, se cumplieron y luego cómo estamos hoy.

Ése es el caso de Uruguay. El crecimiento de la asistencia financiera al Instituto de Seguridad Social viene aumentando dramáticamente y vamos a ver ahora en las gráficas siguientes cómo ese déficit global, según un reciente estudio encargado por el gobierno a la Universidad de la República. Se mantiene en esos términos de acá al 2050 para el escenario principal. O sea que el objetivo de bajar el déficit, como está pasando en la Argentina, tampoco se cumple en Uruguay y los estudios de proyección a largo plazo solicitados por el gobierno con financiamiento del BID a la Universidad de la República, también demuestran que a largo plazo tampoco la reforma del sistema va a reducir el déficit de la Seguridad Social, sino que por el contrario se mantiene sustancialmente.

Otro ejemplo es el caso de Chile, para no hablar de Argentina, de la que ya se ha hablado bastante y además hay gente acá que sabe mucho más que yo. ¿Qué pasó en Chile? Éste es un estudio del economista Alberto Arenas, quien hoy es un hombre del gobierno de Chile. Él hace una comparación muy sencilla entre el origen del sistema y 1998, cuando termina el estudio, y dice que es cierto que las AFP en Chile habían acumulado un capital de U$S 33.000 millones. Pero él sacó la cuenta de cuánto había tenido que gastar o invertir el Estado chileno en el mismo período y le da, por los costos de transición 44.000 millones o sea un 25% más de lo acumulado por las AFPs.

Estas cifras que daba recién Atanasof, yo las leí hace pocos días en boca de quien fuera hasta hace unos años presidente del Banco Central Argentino, Jorge González Fraga, quien mencionaba cifras más o menos similares a las que manifestaba Atanasof recién. O sea, ¿cuánto le está costando a los Estados? Y los Estados se financian con lo que aportamos los consumidores, los trabajadores, los jubilados, porque en definitiva, de allí sale la plata del Estado. ¿Cuánto nos está costando esto que nos dijeron que iba a ser tan lindo?

También nos dijeron que con estos nuevos sistemas en América Latina iba a mejorar el ahorro nacional. Bueno, acá la OIT, en una reciente publicación que es "El Trabajo en el Mundo - Año 2000" estudia este tema. Y estos son los resultados para una serie de países. El porcentaje del PBI de los fondos de pensión en esos países —muchos de ellos con años de desarrollo— no tiene nada que ver con los porcentajes del ahorro nacional. Esto demuestra una vez más que esa otra cosa que nos dijeron, tampoco es cierta, que puede ser o no, que puede tener una incidencia o no, entre otras cosas, porque se olvidaron de calcular el desahorro nacional que generaba la privatización. Repito: esos son cuadros de esa fuente.

En el caso de Uruguay el mismo estudio al 2050 demuestra esa variación del ahorro nacional. Es decir, de esos ejemplos internacionales, también el estudio hecho ahora en Uruguay a pedido del gobierno, demuestra que eso que se nos dijo al principio que iba suceder, tampoco va a suceder en el escenario básico.

Se nos dijo que este sistema iba a ser excelente para las prestaciones. En Uruguay hoy, por ejemplo, los promotores del sistema todavía siguen diciendo que la jubilación puede incluso llegar a ser mayor que el salario final. O sea que si uno al final de su vida está ganando U$S 1.000, la jubilación va a ser más de U$S 1.000. En Uruguay todavía lo siguen diciendo. Ahora bien, miren lo que ha demostrado el trabajo al cual hoy hacíamos referencia, el Libro Verde de los fondos complementarios europeos. En ese estudio nos muestran esas cosas simplemente para obtener una pensión complementaria del 35% del salario. No es el 100% del salario sino para obtener una prestación complementaria del 35% del salario, con 40 años de aportes. Y hay que tener 40 años de aportes en Argentina o en Uruguay registrados y aportados.

Yo leía la página de la Superintendencia de las AFJP de Argentina: al 30 de junio los cotizantes son el 38% de los afiliados a las AFJP. Solamente aparece cotizando el 38% de los afiliados a las AFJP. Es información oficial de la Superintendencia de AFJP en la Argentina. Entonces, ¿cómo vamos a llegar a esos 40 años que se nos dice ahí de cotización efectiva? Estos son estudios serios, de ésos que se hacen en Europa, en Estados Unidos, que no se han hecho en nuestros países o que se empiezan a hacer después de que se nos impusieron estas reformas.

Nos han asegurado y nos siguen asegurando —en las propagandas, en los folletos, en la televisión— que las jubilaciones van a ser mayores que los salarios. Bueno, este mismo estudio reciente "El Trabajo en el Mundo de la OIT" analiza en un capítulo especial, o más bien en un anexo, lo que ellos llaman la "imprevisibilidad de las pensiones en los planes de ahorro obligatorio y para la jubilación.’

Esto es bastante complejo de entender. Basado en supuestos internacionales, toman el caso de un trabajador que tiene 43 años de aportes —empezó a trabajar a los 22 y se retira a los 65— y analizan la evolución histórica de distintas tasas de interés reales ocurridas en el mundo entre 1953 y 1999. Y obtienen esos resultados, más allá de que si Uds. quieren podemos ampliar la explicación técnica. Fíjense ustedes cómo, con distintas variables, los números son absolutamente opuestos. El resumen es que pueden dar el 240% más o el 60% menos, según cómo evolucionen las más diversas variables de la economía. Y ahí seguramente no debe estar contemplado el efecto Tequila, ni el Tango, ni el Vodka, ni el Mate y no sé qué otro.

Acá tenemos el resumen de la composición de los fondos de ahorro previsional en América Latina. Ahí estamos analizando un informe consolidado a diciembre del 2000 de 8 países. En América Latina en este momento, lamentablemente, ya ha habido una privatización total o parcial en 10 países. A los que están ahí hay que agregarles Costa Rica y República Dominicana. Ésta no es información nuestra. Es información, fíjense ustedes, de la Asociación Interamericana de Organismos de Supervisión de los Fondos de Pensión, la OASI. Ustedes pueden entrar a su página de Internet y allí están esos datos.

 

Nos están demostrando un poco lo que acá se señalaba. Fíjense ustedes que las inversiones en deuda del gobierno están en un promedio de 53,4%. Allí aparece Uruguay con un 61%, hay que agregarle incluso un poco más. Aparece Argentina con un 56% —Atanasof hacía alguna corrección que nosotros compartimos. En fin, ésa es un poco la composición de las inversiones de los fondos en América Latina. Ahora bien, tenemos un planteamiento: ¿es posible la participación? Ésta pregunta la hacía hoy uno de los expositores anteriores, el doctor Van Cauwlaert y la planteaba también Dagnino Pastore. Nos gustaría hacer una reflexión sobre este tema. ¿Qué está pasando en América Latina?

En general los propietarios de las AFJP, de las AFP, de las AFORES, de las AFAP, son los bancos. Y paralelamente se está dando en América Latina un proceso de concentración de las instituciones financieras. Fíjense ustedes el salto en sólo 3 años en 5 de los países más grandes. Hay una importante disminución, excepto en México, de la cantidad de instituciones financieras existentes. Pero aparece un proceso fuerte, vamos a verlo con 2 ejemplos —el Santander y el Bilbao Vizcaya— de concentración de la actividad financiera en América Latina. Observen que según la revista "Nueva Sociedad" en el número 172 el Santander a esta altura ya maneja 7 Administradoras de Fondos de Pensión y 9 compañías de seguros en 12 países de América Latina y ya tiene el dominio del 12% de los activos bancarios latinoamericanos.

 

Veamos qué pasa con el Bilbao Vizcaya. Es el primer grupo latinoamericano en administración de fondos de pensión con 31% del mercado regional. Contra esto nos estamos enfrentando. En este campo tenemos que luchar. No es un campo fácil, porque se está produciendo esta concentración de poder. Lo mismo pasa en las Administradoras de Fondos de Pensión. Ahí tomamos dos columnas: el porcentaje de las dos mayores es al año 2000 y el porcentaje de las tres mayores es al año 1998. Si tomamos el dato de las tres mayores en cada uno de los países, estamos arriba del 70% de concentración de capital de afiliados y, por lo tanto, de poder. En Chile estamos hablando de cerca del 60% del PBI. De estos montos estamos hablando.

 

Y acá voy a permitirme alguna corrección sobre el tema de las comisiones, porque también se nos dijo que otro motivo, para impulsar estos sistemas era que el sistema público era muy caro. Y es cierto que el sistema público era caro e ineficiente. Eso no quiere decir que cuando vayamos a lavar al niño, al tirar el agua, tiremos al niño. Y eso no quiere decir que no tengamos que educar al niño y reformar al niño para que sea mejor.

 

Nos dicen que la comisión es del 2% ó del 3%, pero no nos dicen el 2% ó el 3% de qué. Y nosotros también repetimos que la comisión es del 2% ó del 3%. Ahora, es el 2 % ó el 3% del salario. Pero por suerte nosotros todavía no le damos todo el salario a las administradoras.

 

Le damos sólo lo siguiente: en Argentina el 11%, en Uruguay más o menos la mitad del 15%, que es un 7,5%, en Chile el 10%. Sobre eso hay que calcular la comisión que me cobran. Porque si no sería lo mismo que yo calculara la comisión sobre el salario, sobre el auto y sobre la casa que tengo. Pero yo no les doy todo eso. Les doy solamente, en América Latina, en promedio, un 11% del salario de los trabajadores latinoamericanos. Y eso nos da estas comisiones (ver recuadro de página anterior). Y noten que esos datos también son de la Superintendencia de Administradoras de Pensión y de las Supervisiones de Fondos de Pensión de América Latina.

 

Y fíjense ustedes: si calculamos la comisión sobre el aporte, estamos en un promedio del 25% en América Latina, pero si al aporte le sacamos la comisión y después calculamos, en neto estamos hablando del 33,5%. No se preocupen que los argentinos no están a la cabeza, porque lamentablemente está encabezando Perú, con casi un 47% de comisión sobre el aporte neto.

 

Allí tenemos el otro dato que también nos parece fundamental y que es otra cosa que nos dijeron que iba a pasar. Nos dijeron que ahora, como los trabajadores íbamos a tener nuestra cuenta individual, como íbamos a ser nosotros los inspectores, los fiscalizadores, prácticamente se iba a eliminar la evasión. Es cierto que hay problemas de empleo, que hay problemas de informalismo y que todo eso incide. Pero tenemos evasión pública y privada que está condenando los derechos de seguridad social. Tenemos, a diciembre del 2000, sólo un 51% (50,8%) de cotizantes. Observen: sobre 43 millones de afiliados en esos 8 países, solamente aparecen 21 millones aportando. En Argentina esa cifra ya ha bajado al 38%. Y en algunos países incluso todavía es contado en forma, yo diría exagerada, como en el caso de Uruguay.

 

¿Estamos solos en este pensamiento? Bueno, yo sé que Stiglitz fue, hasta diciembre de 1999, Vicepresidente del Banco Mundial y economista principal del Banco Mundial. Este Banco es uno de los principales impulsores de estas reformas. Y ha llegado a estas conclusiones. Ahora ya no es más Vicepresidente del Banco Mundial, pero fíjense ustedes las cosas que se dicen allí respecto a estos sistemas que nos implantaron en América Latina.

 

Esas cinco conclusiones nos están alertando sobre lo que nos está pasando, lo que estamos sufriendo, y yo creo que esto, de alguna manera, está indicando que hasta en esos organismos empieza a repensarse la situación. Por lo tanto nosotros creemos que es posible repensar la situación. A estas mismas conclusiones más o menos llegamos los trabajadores latinoamericanos reunidos en México en 1998. Y ése es el resumen de esa Declaración, donde también estaban los compañeros argentinos, incluso algunos de los que están aquí presentes. Quizás nos hayamos dado cuenta tarde, pero creemos que todavía es posible.

 

La pregunta es: si el sistema no sirve, ¿qué hacemos? Nosotros creemos que el sistema no sirve, que los sistemas implantados en América Latina no sirven. En Uruguay hemos planteado una estrategia en dos etapas: mientras tratamos de cambiarlo hacia un sistema sin AFJP, sin AFAP como se llaman en Uruguay, lo vamos a tratar de ir haciendo menos malo.

No creemos que sea posible hacerlo bueno; creemos que es posible hacerlo menos malo, pero sin dejar de pensar ni de luchar por cambiarlo.

 

¿En qué estamos pensando? Bueno, en algo parecido a lo que nosotros llamamos el "Modelo de Protección Social Europeo". Un sistema mixto pero sin AFAP. Y es posible un sistema sin AFJP. Nosotros creemos que es posible un sistema sin AFAP; que sí es posible tener un sistema complementario, no lucrativo, que no nos esté cobrando este 25-30-40% de comisiones, un sistema cogobernado, un sistema no administrado por sociedades anónimas.

 

Pensamos que eso es posible a través de entidades no lucrativas, cooperativas, estatales, donde haya un lugar para el ahorro individual, donde tengamos una prestación garantizada, donde haya participación de los trabajadores. Pero creemos incluso que las experiencias de participación de los trabajadores, como ya se decía en la mesa anterior, no han dado resultado en estos tiempos. Hemos tenido en Chile y en la Argentina nuestras propias AFJP o AFP y hemos perdido esa batalla o estamos a punto de terminar perdiendo. Por lo tanto la mera participación tampoco alcanza.

 

Pensamos que la propuesta debe ser hacia un sistema nuevo hecho en serio, profesionalmente, y para eso tenemos que hacerlo, tenemos que contar con las universidades, con los catedráticos, con los técnicos, con la OIT, con lo que está haciendo la Fundación Interamericana, con lo que están haciendo otras organizaciones en ese sentido. Y nosotros pensamos que eso es posible. Por esos cientos de millones de latinoamericanos que hoy están fuera y porque, posiblemente, si no damos vuelta esta batalla, en el futuro sean muchos más cientos de millones de latinoamericanos los que sigan quedando afuera."

Comentarios de Dr. Stephen Sleigh sobre la ponencia del Sr. Murro

Sus apreciaciones son totalmente acertadas, por eso nosotros, el movimiento obrero en Estados Unidos, nos opusimos a la privatización de la Seguridad Social. Es parte del consenso de Washington con el cual estamos en desacuerdo, que ha impuesto estas políticas en los países en vías de desarrollo. Por ende, estamos totalmente de acuerdo con lo que usted ha dicho sobre la privatización de la Seguridad Social.

Por otro lado, el capital es lo que hace crecer a una economía. Entonces, la pregunta sería, desde el punto de vista de los trabajadores: ¿cómo podemos ejercer una influencia para generar capital que a su vez dé lugar a la creación de empleos y permita una mejora en la sociedad? Pienso que el modelo europeo de Seguridad Social es bueno pero realmente los insto a que analicen el sistema que hemos desarrollado de administración conjunta del dinero aportado por los empleadores.

Les voy a dar un dato: nuestro fondo de pensión, que tiene US$10.000 millones está distribuido de la siguiente manera: 70% de capital, 20% de bonos y 10% de capital privado, o sea, inversiones privadas. Así que es totalmente opuesto a lo que están exponiendo ustedes acá respecto de las inversiones. Y en un período de 20 años entre 1980 y el 2000, la tasa de retorno promedio de nuestro fondo de pensión fue del 14%.